Hay una trampa en la que cae mucha gente que sí tiene trabajo estable, sí cobra quincena y sí paga sus tarjetas a tiempo: pagar el mínimo. No porque no puedan pagar más, sino porque nadie les explicó que ese mínimo está diseñado para que la deuda dure años. Si tienes una deuda en tarjeta de crédito en México y sólo pagas lo que te piden cada mes, es muy probable que estés pagando casi puros intereses.

Este artículo es para asalariados formales: personas que reciben su nómina en un banco, cotizan al IMSS y tienen una relación laboral documentada. Eso importa porque, a diferencia de quien trabaja informal, tú tienes acceso a herramientas de deuda más baratas que casi nadie te explica cómo usar.

Primero, entiende cuánto te está costando realmente la deuda

El indicador clave no es la tasa de interés: es el CAT, el Costo Anual Total. El CAT incluye intereses, comisiones y otros cargos, y es el número que deberías estar mirando. El problema es que en México el CAT de las tarjetas de crédito puede ser brutalmente alto. Una tarjeta básica de banco grande típicamente tiene un CAT entre 40% y 80% anual. Algunas tarjetas de tiendas departamentales superan el 100%.

Para que los números sean concretos: si debes 20,000 pesos en una tarjeta con CAT del 60% y solo pagas el mínimo mensual —que suele ser alrededor del 1.5% del saldo— estarás pagando cerca de 300 pesos al mes. De esos 300 pesos, más de 900 pesos en intereses se generan ese mismo mes. Es decir, tu deuda no baja: crece. Para liquidar esos 20,000 pesos pagando solo el mínimo puedes tardar más de 10 años y terminar pagando tres veces la deuda original.

Desde 2026, Banxico estableció que el CAT de nuevas tarjetas no puede exceder el doble de su tasa de referencia. Eso pone un techo regulatorio para productos nuevos, pero no afecta los contratos ya firmados. Si tu tarjeta lleva años contigo, puede seguir teniendo condiciones anteriores a ese límite. Revisa tu estado de cuenta: el CAT viene en la primera página.

Dos estrategias para atacar la deuda: avalancha y bola de nieve

Si tienes más de una deuda —por ejemplo, una tarjeta de banco, un crédito de Coppel y un adeudo en Liverpool— necesitas decidir en qué orden las atacas. Hay dos métodos probados y cada uno tiene su lógica.

La estrategia de avalancha consiste en pagar el mínimo de todas tus deudas y destinar todo el dinero extra a la deuda con el CAT más alto. Cuando la liquidas, ese dinero total se redirige a la siguiente más cara. Es la opción matemáticamente óptima: pagarás menos intereses en total. La desventaja es psicológica: si tu deuda más cara es también la más grande, puedes tardar meses en ver resultados.

La estrategia de bola de nieve funciona al revés: atacas primero la deuda más pequeña en monto, sin importar la tasa. Cuando la liquidas, usas ese dinero para la siguiente. La ventaja es motivacional: ves resultados en semanas, no meses, y eso mantiene el impulso. El costo es que pagarás algo más en intereses totales. Si en el pasado has intentado salir de deudas y te has dado por vencido a mitad del camino, la bola de nieve puede funcionarte mejor aunque sea menos eficiente en papel.

Lo que no funciona en ningún caso es pagar cantidades aleatorias a distintas deudas cada mes según cómo quedó la quincena. Sin un orden claro, la deuda más cara siempre te va a ganar la carrera.

La ventaja que tienes como asalariado formal: FONACOT y el crédito de nómina

Aquí está la parte que la mayoría de los trabajadores formales no usa aunque tiene derecho a ella. Si tu empresa está afiliada al FONACOT —el Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores— puedes acceder a un crédito con descuento automático en nómina a una tasa de 13.94% anual, con un CAT de 23.1%. El monto máximo es equivalente a cuatro meses de tu salario.

Si usas ese crédito de FONACOT para liquidar de golpe tu tarjeta con CAT del 60%, estás pasando tu deuda de un costo del 60% anual a uno del 23%. En números: sobre una deuda de 20,000 pesos, la diferencia en intereses anuales es de más de 7,000 pesos. El pago se descuenta directo de tu nómina, así que no hay riesgo de olvidarte ni de usar ese dinero para otra cosa. Para verificar si tu empresa tiene convenio con FONACOT, puedes consultarlo en fonacot.gob.mx con tu CURP.

Si tu empresa no está afiliada a FONACOT, la segunda opción es el crédito de nómina de tu banco. BBVA, Santander, Citibanamex y Banorte ofrecen créditos de nómina a tasas fijas que suelen estar entre 18% y 30% anual, dependiendo de tu historial y tiempo con el banco. Aunque no tan barato como FONACOT, sigue siendo sustancialmente más barato que la mayoría de las tarjetas. El descuento automático tiene la misma ventaja: no tienes que hacer nada activo para pagar.

Para trabajadores del IMSS o del gobierno federal existe también el crédito vía nómina de Inbursa, con un CAT promedio de 28.1%. No es la opción más barata, pero es accesible, regulada y más transparente que muchas financieras privadas.

Lo que definitivamente no debes hacer

La primera tentación cuando uno tiene deudas es usar los ahorros o el fondo de emergencias para liquidarlas de golpe. Puede sonar lógico —"¿para qué tener dinero en una cuenta que paga 10% si debo a 60%?"— pero vaciar completamente tu colchón financiero te deja expuesto a cualquier gasto inesperado. Un gasto médico, una reparación del coche o una quincena con descuentos extras te forzaría a volver a usar la tarjeta para cubrir esa emergencia, cerrando el círculo. La regla práctica: mantén al menos un mes de gastos fijos intocables, y con el resto sí liquida deuda.

La segunda trampa es recurrir a financieras informales o préstamos de aplicaciones que no están reguladas por la CNBV. Aunque ofrecen aprobación inmediata y sin preguntas, sus tasas reales suelen superar el 150% anual una vez que calculas todos los cargos. CONDUSEF tiene un registro público de entidades financieras autorizadas en gob.mx/condusef donde puedes verificar si la institución que te está ofreciendo dinero existe legalmente.

El tercer error es cancelar la tarjeta apenas la liquidas. Tu historial crediticio en el Buró de Crédito mejora cuando tienes crédito disponible que no estás usando —lo que se llama "utilización de crédito baja". Cancelar la tarjeta reduce tu crédito disponible total y puede bajar tu score. Guárdala, úsala eventualmente para un gasto pequeño, págala completa y déjala en un cajón. Lo que sí puedes hacer si la tentación es usar la tarjeta de más: pedir al banco que baje tu límite de crédito a un monto manejable.

Por dónde empezar esta semana

Antes de cualquier otra cosa, junta todos tus estados de cuenta y escribe en una hoja tres columnas: nombre de la deuda, saldo actual y CAT. Si no sabes el CAT de alguna, búscalo en el estado de cuenta o llama al banco; están obligados a decírtelo. Con esa lista clara puedes decidir si usas avalancha o bola de nieve, y si tiene sentido explorar FONACOT o un crédito de nómina para consolidar la deuda más cara.

Si tienes dudas sobre si una reestructuración o acuerdo de pago que te ofreció el banco es razonable, CONDUSEF tiene un servicio de orientación gratuito al 55 5340 0999 y una plataforma de reclamaciones en línea. No es un trámite complicado y en algunos casos puede ayudarte a conseguir una quita o una tasa más baja sin necesidad de contratar a nadie que te cobre por "limpiar tu Buró".

El Buró de Crédito, por cierto, no es una lista negra: es un historial. Tienes derecho a consultarlo gratis una vez al año en burodecredito.com.mx. Ver exactamente qué dice sobre ti es el primer paso para entender qué tan urgente es resolver la deuda y qué tan rápido puede mejorar tu situación si la atacas con orden.